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02
12
2019

¿Se pueden medir las contracturas?

By Obelion 0

Somos muchos los que tras un dolor de cuello hemos palpado nuestros Trapecios y hemos exclamado “¡Tengo un nudo !´´. Pero… ¿puede ser esto cierto? ¿Podemos palpar una contractura?

 

La respuesta es NO. Como hablamos hace varias semanas, las contracturas se relacionan con cambios químicos y eléctricos en el músculo. Sin embargo no hay modificación alguna del tamaño ni la tensión muscular. Al menos de forma que podamos cuantificar con nuestras manos.

Pruebas de imagen

Existen multitud de lesiones de nuestro sistema musculoesquelético, y muchas de ellas son diagnosticadas fácilmente gracias a las pruebas de imagen. Estas pueden ser la radiografía, la resonancia magnética, el TAC o escaner, la Ganmagrafia y un largo etcétera

Tanto la ecografía como la resonancia, son pruebas más útiles para valorar la estructura muscular. Sin embargo ninguna de ellas puede cuantificar cambio alguno en músculos contracturados.

Las contracturas implican cambio que, tal vez solo podrían ser medidos de forma microscópica, debido a que acontecen a nivel celular. No obstante a día de hoy aún no se ha conseguido ni siquiera con modernos microscopios, valorarlas.

 

La trampa del tono muscular

Cuando hemos realizado un duro entrenamiento, o nos sentimos muy estresados, el musculo de forma global aumenta su tono. Este se traduce como un incremento de la activación muscular (Mayor cantidad de fibras contrayéndose en cada momento). O lo que es lo mismo un mayor volumen muscular, sin embargo no quiere decir que el músculo esté cargado o contracturado. Aunque en ocasiones puedan relacionarse.

 

El tejido conectivo

Cuando notamos los llamados “nudos´´ o durezas en nuestros músculos y pensamos que se relacionan con las bandas tensas responsables de las contracturas, estamos realmente palpando nuestro tejido conectivo. Este tejido de naturaleza densa que encontramos en la arquitectura muscular compone nuestras las fascias, tendones y envolturas musculares. Es decir, aquel tejido blanquecino que eliminamos cuando nos comemos un filete

 

En conclusión, a día de hoy sabemos con certeza que no podemos palparnos las contracturas. Ni siquiera el mejor de los fisioterapeutas con la mayor habilidad manual bien adiestrada podría.  Solo sabremos que tenemos una contractura cuando, en un músculo sentimos dolor. Éste puede aparecer de forma permanente, o bien a la presión o movimiento.

author: Obelion

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